29 de mayo de 2011

Mi abuelo en el taller...

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El hecho es que, antes de examinar el origen de la palabra,
todos queremos saber qué significa en el momento, y aquì
empiezan los problemas. (Leonardo Sciascia: Filología).



El tiempo es una planta extraña en la que florecemos
El resto comer, aprender a hablar, sudores fríos
Cuidarse de los refranes: heridas anónimas, huérfanas de quién y cómo
Aunque mucho ha llovido desde entonces

Yo puedo observar el silencio que es lo que queda
Todo lo que queda
Un color de vino escucho
Con la alegría que dan los oficios
Escalas ascendentes y descendentes de espejos cansados
O rotos de miedo

Y un sinfín de labios nombrando diferentes flores
Algunas que no conocimos ni veremos
Y tantas otras ignoradas, viajeras de un mundo a otro
Como una pestaña en el abrigo que cuelga del perchero
Que nadie sabrá de su existencia nunca
De quien nunca conoceremos sus ojos

Y que sin embargo nos quema con su fuego.

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6 comentarios:

  1. te extrañabamos gato!!!
    una foto increible!!
    un poema dulce y amargo!!!

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  2. Gato: Cada día más sutil y delicada tu escritura. El viento torció algunas ramas y amenaza con llevarse todos los ranchos, pero sigue hablando...

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  3. Theodore Champion & Cia.3 de junio de 2011, 23:55

    Desde el post dedicado a Francis Picabia en vuestro blog, no habíamos leído en el ciberespacio nada más trascendente y monumental que "Mi abuelo en el taller".
    Siempre junto a Los Enanos de Honorio,

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  4. Hola querido Gato:

    Es como si quisieras mostrarme esta escena, para que si nos encontramos por casualidad con la poesía que hay en cada minuto que se quema, podamos retenerla en nuestros ojos.
    Excelente poema.

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  5. Sinfin poema sin fin desorbitado gato, impresionante...
    Maraviloso!!!!

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