27 de abril de 2010

Cielo final













Vuelvo a verla. Tiene la palidez del abandono y todos los gestos de mi tristeza. Cruel y no vana como todas mis máscaras y brilla, en el momento de hacer todo el tiempo lo que nunca había imaginado: llorar una lluvia que va a perderse en la lluvia y que nadie oye ni vé.
Vuelvo a verla. Ella inclina la frente para mirarme. Hiede a delirio alzada su cuerpo es una alfombra voladora. Insondable claridad que atraviesa la claridad. Yo debería (pienso deshecho) haber atravesado la pared de esta habitación a patadas, haber escapado con una maravillosa explosión de yeso y restos de filosofia, vano y cruel.
Vuelvo a verla. Preguntando alegremente por mí, vestida -de qué manera- a expensas de mi locura. Rascándose con mis uñas convertidas en sueños, como si no supiera otra cosa de mí mismo.
Y vuelvo a verla. Es una sombra que arde tibia, floreciendo como nenúfares sobre los pliegues de mi alma, empecinada contra mis últimos intentos de metáfora.

3 comentarios:

  1. Conozco a esa mujer, alguna vez crucé con ella una mirada, en una esquina, una fiesta, una estrella...

    ResponderEliminar
  2. Una orquídea de las mejores!! Labiata debe ser.

    ResponderEliminar
  3. La luna brilla alta
    ...................
    Alta
    ...................
    Todos somos excepciones
    ...................
    Hermoso, Gato !!!

    ResponderEliminar

Por favor, utilize esto si verdaderamente quiere opinar.