18 de abril de 2016

Trenes




















Los trenes no tienen médula y el desastre les
       lleva la cola porque se casan cada noche
       con la posteridad.
Su numerosa familia se seca las manos en el
      delantal proyecta gozosos asesinatos
grita o ríe en la noche por los pequeños ojos de
      buey iluminados de luz de hueso
Un pasajero de anteojos de carey lleva de la mano
      a la niña recién salida del internado
la muchacha núbil prometida a los rieles y las
     ruedas del accidente
Ella canta sin embargo canta y agita sus manos de
     fósforo
perdonando a todos sus enemigos
Los hombres viajan sujetos con la cola de marfil
     a los asientos
Las mujeres van más sueltas porque su sexo las
     libra de todo mal.





"Los Trenes", de Juan Antonio Vasco
 Fotografía de Formento & Formento 
Música: Katmandú, de Pappo