26 de abril de 2015

Clásico y moderna



















Hans Prahl, es el jefe de una nueva rama de la etnología: la enanología.

Alemania es la patria del enano de jardín. Cuna de la cultura kitsch, este país alberga en sus jardines no menos de 30 millones de enanos (uno de cada seis jardines posee al menos uno).

Según Prahl, la historia se remonta a la Edad Media, en Turquía. Los enanos de jardín serían réplicas de pigmeos que se reclutaban para trabajar en galerías de minas subterráneas. Estos pequeños mineros utilizaban bonetes rojos rellenos con hierbas para protegerse de los derrumbes, y vestían prendas coloridas con el fin de ser vistos en la oscuridad de las cavernas. Dichos personajes fueron rápidamente considerados como símbolos de las fuerzas ocultas, de la ingeniosidad y del conocimiento de tesoros escondidos. Para exorcizar posibles maleficios de estos seres que vivían en contacto con criaturas infernales del centro de la tierra, para conjurar a estos demonios hipotéticos, los explotadores de minas mandaron confeccionar figuras de tierra semejantes a sus empleados. Estas estatuas conocieron rápidamente un cierto éxito como objetos decorativos. Los comerciantes los exportaban hacia Europa. En Italia, algunos príncipes instalaban sus singulares esculturas de pequeños mineros en puntos de sombra de sus parques. Según documentos de príncipes de la región del Bajo Rhin, encontramos sus huellas en Alemania hacia 1460.

En 1974 se funda en Zindorf, Alemania, la fábrica Playmobil, que produce estos verdaderos enanos de plástico que simbolizan los oficios, ocupaciones y profesiones de las personas.







En la fotografía, tomada por Mel Straska, dos de cemento, Severiano y Gladys.
La playmobil es de Mil…Gracias.