12 de septiembre de 2009

Naná Giacín

Traído por nuestro colaborador y amigo Claudio Giacín desde las lejanas tierras de Hurlingham, este nuevo habitante de la casa de Honorio ya se asoma a las ventanas con su pipa lisérgica. El desconcierto es siempre paradójico y su anuncio es todo una profecía: el hierro se volverá dorado y por la mañana regresarán los pájaros a comer de su sombrero.



Fotografía de Luthien.