22 de noviembre de 2009

Marilyn




Diría que dentro de esta inmediatez absoluta, se reabre nuestro distanciamiento. No hay evasión, sino que el mundo inabarcable, feroz, parece imponerse como por sí solo. Todo esto podría ser un desafío seductor para quien traduce, para quien escribe. Las cosas y los acontecimientos no pueden regalarnos la coherencia de una significación determinada, sencillamente, porque no la poseen.
Diría que eres una hermosa niña, protagonista de admirables relatos de capitanes fantasmas, atravesando tormentas en noches sin estrellas. Con la compañía salitrosa del miedo a la confusa vibración de tus espaldas.
Era de día, retazos, como jirones de neblina blanca complicaban el calor del sol y no dejaban ver las voces de los pescadores que se llamaban unos a otros.
Al principio, yo veía tu rostro acercarse a las suaves mañanas de nuestra vida.