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miércoles, 1 de septiembre de 2021

Cerca de la orilla
















 

 

 
Cerca de la orilla la luz se marchita cada vez más trémula
tapada por los ilegibles trazos que tengo adentro de los ojos.

Una escritura antigua contrabandeada para llegar y contar
a los ángeles perdidos adentro de una burbuja jabonosa
demorada en embotellamientos sin sonido
la ciudad a la que el viento aísla
cada vez más pobre con sol o sin ella.

Pido un vaso para dormir y dos cisnes me niegan con la cabeza
pero sonríen y todo se me vuelve a iluminar de manzanas frescas

Ya puedo oler y saborear todo su ruido toda su impaciencia furiosa

Herido por el tiempo el viento parece querer decirme algo
sin coherencia despeinado a mí que no puedo oír ni respirar
tragando polvo y arena sin entender su susurro chocándome la cara:

Es lo perdido que no se puede juntar con una espumadera de ojos de gato

con esta red hecha de tiempo
aunque los relojes desafinen
y destiñan su luz sobre el agua.



La fotografía "Girl and the sea 2" pertenece a Roxana, a quién agradecemos otra vez.

Lady Of The Dancing Water - King Crimson

 


viernes, 1 de abril de 2016

Crema de noche





















La luna,
la estrella errante...
Mira a otra parte.


Allen Ginsberg




Son guindas chicas - pensé al girar la cabeza-  parecidas a una miríada de soles extinguiéndose, sin demasiada bambolla.

Un segundo y volví a mirar en dirección del río; ahora parecían rositas descoloridas, amarillentas en el centro.

Aparecían en los huecos de los edificios dejados atrás en nuestra marcha.

Volví la mirada hacia adelante sin prestar atención a la lluvia.

La lluvia animaba el zig zag del limpiaparabrisas al ritmo de un zumbido y un silencio de estropajo.

Avanzábamos aislados del ruido del mundo y recordé el sueño de la noche anterior.

La lluvia tocaba un blues en las ventanas, como si toda el agua de la eternidad se concentrarse contra los cristales y desagotara de aquélla manera, impidiéndome distinguir que en la oscuridad estaba mi madre con dos lagrimones así en los ojos.


Al despertar, en el vertiginoso avance contra los edificios los huecos dejaban ver un borde rojo con el centro apenas amarillo y las flores flotaban en el río al que volví a mirar un segundo, mientras el zumbido se apagaba, lejano, con unos ojos aglomerados como soles.

Afuera era de noche y estaba lleno de tigres.




sábado, 23 de mayo de 2015

Nocturno





















El humo azul, azul,
entre mis dedos,
inscribiendo en el aire
su delirio
y mal llovido
a espesos lagrimones,
ese arrítmico trote
desvalido,
enlutando los sueños,
los balcones,
mientras ya en el recuerdo
el tiempo muerto,
aquí voraz insecto,
noche en celo,
latido de persiana
o ritmo grillo,
es también clara senda que bordea
bajo pinos
la tarde y la ladera,
para luego perderse
entre azoteas
o en la turbia corriente
de estas venas,
de gustos recatados y viajeros,
que riega caracoles donde suena
la muerta voz sepulta en la madera
o el rumor interior
de la penumbra
que sustentan mis huesos,
junto al humo
y a cuanto no comprendo
y me circunda:
débil hoja dormida que despierta
y suspira, se queja, se da vuelta,
balbuceo de cielo en desamparo...
ni mis pálidas uñas ¡tan siquiera!;
mientras vuelvo a tu encuentro
azar, memoria,
en busca de callejas marineras
que en plena resolana de naranjas
bajaban, con sus redes a una playa,
en los labios ya un gusto a madrugada
-¿qué recuerdo se asoma a esa ventana?-
me aproximo a mujeres amapola
-¿por qué, por qué amapola?-
entre zaguanes
de aliento canallesco y voz gastada,
tan cerca, en este instante,
entre la borra
nocturna, aquí también,
¡y tan amarga!...
-allá lejos, ¿por qué
siempre amapola?-
ya casi colindando con la aurora.




Oliverio Girondo "Nocturno" 1921
Fotografía por Roxana, "Luna", 2015


viernes, 22 de agosto de 2014

Miríada



















No volverás a mirar el reloj, ese objeto inservible
Que mide falsamente el tiempo acordado a la 
Vanidad humana, esas manecillas que marcan
Tediosamente las largas horas inventadas
Para engañar al verdadero tiempo, el tiempo que
Corre con la velocidad insultante, mortal, que
Ningún reloj puede medir.









Carlos Fuentes (Aura)
Fotografía por Roxana

domingo, 27 de abril de 2014

Gregory Corso




















The Whole Mess Almost


Subí corriendo seis pisos de escaleras
hasta mi pequeño cuarto amoblado
abrí la ventana
y empecé a tirar
las cosas que más importan en la vida

La primera en irse, la Verdad, chillaba como un delator:
"¡No lo hagas! ¡Diré cosas horribles sobre tí!"
"¿Ah, si? Bueno, no tengo nada que ocultar... ¡FUERA!"
Luego fue Dios, ceñudo & lloriqueando asombrado:
"¡No es culpa mía! ¡No soy la causa de todo!" "¡FUERA!"
Después el Amor, arrullando sobornos: "¡Nunca conocerás la impotencia!
¡Todas las chicas de las tapas de Vogue, todas tuyas!"
Empujé su gordo trasero hacia afuera y grité:
"¡Tú siempre terminas siendo un vago!"
Levanté a Fe, Esperanza y Caridad,
las tres bien pegadas:
"¡Sin nosotras seguramente morirás!"
"!Con ustedes me estoy volviendo loco! ¡Adiós!"

Luego la Belleza... ah, la Belleza...
Mientras la acompañaba a la ventana
le dije: "Eres quien más amé en la vida...
¡pero eres una asesina; la Belleza mata!"
Sin real intención de tirarla
corrí abajo de inmediato
y llegué justo a tiempo para atraparla
"¡Me salvaste!" gritó
La bajé y le dije: "¡Sigue tu camino!"

Volví a subir los seis pisos
fui en busca del dinero
no había dinero para tirar
Lo único que quedaba en el cuarto era la Muerte
escondida bajo la pileta de la cocina:
"¡No soy real!" gritó
"Soy sólo un rumor difundido por la vida..."
Riendo la tiré, con pileta y todo
y de pronto me di cuenta de que el Humor
era todo lo que quedaba...
Todo lo que pude hacer con el Humor fue decir:
"¡Sal por la ventana con la ventana!"




(Gregory Corso (N.York 1930 + Minneapolis 2001)
Fotografía de Roxana "Bologna"